Mi
muestra parte de un fragmento de texto extraído del Módulo 5 de la
asignatura ASL:
«Pongamos un ejemplo:
imaginemos que los alumnos de este curso tienen un perfil lingüístico, similar,
homogéneo. Sólo eso ya es difícil de imaginar, ¿verdad? Sin embargo, vamos a
intentarlo... Digamos, por ejemplo, que todos ellos comparten la misma lengua
nativa, son hablantes monolingües de español con un nivel avanzado de inglés L2
y con algunas nociones de francés. También son de edad y formación académica
similares, incluso comparten muchos de sus intereses y aficiones. Imaginemos
ahora que todos ellos deciden empezar a aprender una nueva lengua, el coreano,
que tipológicamente está muy lejos tanto de la L1 como de las dos L2. Todo el
grupo de alumnos se matricula en el mismo curso presencial, el mismo número de
horas y trabaja al mismo ritmo: comparten profesora y materiales, trabajan
juntos fuera de clase, ven las mismas películas coreanas, incluso planean un
viaje a Seúl... Pues bien, incluso con este improbabilísimo cuadro de
coincidencia, nada nos garantiza que estos aprendices vayan a conseguir resultados
familiares en el mismo lapso de tiempo. Es más, podemos estar prácticamente
seguros de que, a pesar de lo similar de su experiencia lingüística previa y de
su exposición al input (factores lingüísticos básicos para explicar la
configuración de su IL), tanto los resultados como los procesos de adquisición
observados serán muy diversos para cada uno de estos aprendices.»
La elección de esta muestra se debe a mi especial
interés por esta asignatura, que al mismo tiempo resultó ser de las que más
significativas y que más me gustó en los meses que llevamos de máster. Es
maravilloso investigar sobre el aprendizaje de segundas lenguas y observar
todos los matices que se encuentra detrás de su estudio. Me gustaría centrarme
en los factores extralingüísticos que intervienen en la configuración de
las interlenguas.
En un primer lugar, descubrí la magnífica palabra de
“interlengua” que como se encuentra citada en el módulo 1:
«Partimos de la base de que el aprendiz
de L2 crea un sistema lingüístico propio que no es equivalente ni al
sistema de su L1 o al sistema de la L2 en cuestión, es éste el término más
usado para hacer referencia a ese lenguaje del aprendiz de L2s, a ese
“comportamiento lingüístico sistemático del hablante no nativo” (Sharwood-Smith
1994: 5).»
Esta interlengua que tenemos todos los hablantes se
configura de manera individual en cada hablante, por ello todas las personas no
tienen los mismos ritmos a la hora de aprender segundas lenguas. Este hecho me
ha llevado a investigar más sobre el tema, con el fin de dar respuesta a
múltiples preguntas que aparecían en mi cabeza: ¿por qué aprendemos de forma
diferente?, ¿cómo se configura esta interlengua?, ¿con qué factores contamos?,
¿cuáles son los factores que más propician en el aprendizaje de segundas
lenguas?, ¿podemos potenciar factores con los que no contamos?, etc.
Como punto de partida para la comprensión de este
término me apoyé en el artículo de Selinker, Interlanguage (1972), en el que
explica el nacimiento de la IL por la combinación de cinco procesos centrales
creando lo que se denomina estructuras fosilizadas:
1. Transferencia
lingüística
Se toma un elemento lingüístico de la L1 palabra,
estructura… y se usa como si fuera propio de la L2. Se produce, por ejemplo, en
la llamada traducción literal y es una de las estrategias más comunes en todos
los niveles. Por ejemplo: En verano fui al mar En japonés suele usarse “mar” en
contextos en los que en español se usa “playa”.
2. Sobregeneralización de
reglas de la L2
Se
aplica una regla de la L2 a todas las situaciones parecidas, traspasando los
límites de su uso correcto. Se produce, por ejemplo, cuando el aprendiz hace
regular una forma verbal que es irregular Ejemplo: No sabo francés La +a persona
del singular del verbo saber es irregular: “sé”.
3. Transferencia
de la instrucción
Proceso responsable de errores “únicos” que no pueden
explicarse ni por influencia de la L1 ni por analogías que se hacen a partir
del sistema de la L2 sino por la forma en que se ha presentado a los
estudiantes una estructura dada. Imaginemos el caso de un hablante de español
L2 que sobregeneraliza el género gramatical masculino en los adjetivos debido a
que el manual de que dispone sólo incluye ejemplos en masculino.
4. Estrategias
de aprendizaje de L2
La simplificación de una construcción concreta
(pensemos en el uso de infinitivos –como forma simplificada- en contextos en
los que el hablante no nativo desconoce la forma verbal flexionada
correspondiente) o la evitación más o menos consciente de una estructura dada
son estrategias característicamente empleadas por los hablantes de L2.
5. Estrategias
de comunicación
Típicas de la expresión oral, de la interacción
espontánea, posibilitan la comunicación por encima de las posibles “carencias”
gramaticales. Se va más allá de la comunicación verbal e intervienen mecanismos
de comunicación no lingüísticos por medio de los cuales el hablante consigue (o
al menos intenta) hacer llegar su mensaje: señas, gestos, incluso dibujos nos
sirven para hacernos entender cuando carecemos de los medios de expresión
gramaticales necesarios. Pensemos en lo “efectivo” del discurso de Tarzán, o en
cómo conseguir reservar una habitación en un hotel de Nueva York o regatear en
un zoco de Túnez.
Para Selinker el funcionamiento de la interlengua
vendría además determinado por tres cualidades básicas: permeabilidad,
dinamismo y sistematicidad. Es permeable porque en todo
momento puede sufrir modificaciones; es dinámica porque la
experiencia lleva al aprendiz a formular nuevas hipótesis y a comprobarlas; y
finalmente es sistemática porque en cada momento el aprendiz
maneja un sistema de reglas que puede ser descrito.
Estos conceptos me ayudaron a entender de qué se trataba
la IL y cómo íbamos adquiriendo las personas el lenguaje. Después de varias
semanas y unos cuantos módulos avanzados, me llamó la atención los factores
individuales que entran en juego a la hora de adquirir segundas lenguas, ya que
a priori todo parecía mostrar que todos seguíamos el mismo patrón.
Para empezar a explicar estas diferencias
individuales, son dos los bloques que podemos analizar:
-
Factores externos generales: edad, sexo,
estatus socioeconómico.
-
Factores afectivos: motivación, aptitud,
estrategias y estilos de aprendizaje (aquí es dónde me quiero enfocar).